síndrome de intestino irritable

El síndrome del intestino irritable es un problema que afecta al intestino grueso. Puede causar cólicos abdominales, distensión y cambios en los hábitos intestinales. Algunas personas con este trastorno tienen estreñimiento, otras tienen diarrea. Algunas pasan de un cuadro de estreñimiento a uno de diarrea. Aun cuando el síndrome del intestino irritable puede causar muchas molestias, no daña el intestino.

El síndrome del intestino irritable es un cuadro común. Las mujeres lo sufren el doble más que en los hombres, y es más común en personas menores de 45 años. No se conoce la causa exacta de este síndrome, ni tampoco existe una prueba específica para diagnosticarlo. Su médico puede realizar exámenes para estar seguros que no tiene otras enfermedades. Estas pruebas pueden incluir análisis de heces, de sangre y radiografías. El médico también puede practicarle un estudio llamado sigmoidoscopía o colonoscopía. La mayoría de las personas con diagnóstico de síndrome del intestino irritable puede controlar sus síntomas con dieta, manejo del estrés, probióticos y medicinas

Síntomas

Los signos y síntomas del síndrome del intestino irritable varían. Los más frecuentes son los siguientes:

Dolor abdominal, cólicos o hinchazón que suelen aliviarse de forma total o parcial al evacuar los intestinos

Exceso de gases

Diarrea o estreñimiento; a veces, episodios alternados de diarrea y estreñimiento

Mucosidad en las heces

La mayoría de las personas con síndrome del intestino irritable tiene momentos en los que los signos y síntomas son peores y oportunidades en las que mejoran o, incluso, desaparecen por completo.

Causas

Se desconoce la causa exacta del síndrome del intestino irritable. Los factores que parecen contribuir son los siguientes:

Contracciones musculares en el intestino. Las paredes del intestino están revestidas por capas de músculo que se contraen a medida que trasladan los alimentos a lo largo del tubo digestivo. Las contracciones más fuertes y que duran más tiempo de lo normal pueden causar gases, hinchazón y diarrea. Las contracciones intestinales débiles pueden enlentecer el paso de los alimentos, lo que provoca que las heces sean duras y secas.

El sistema nervioso. Las anomalías en los nervios del aparato digestivo pueden causar una molestia mayor que la normal cuando el abdomen se estira debido a los gases o las heces. Las señales mal coordinadas entre el cerebro y el intestino pueden hacer que el cuerpo reaccione de manera exagerada a los cambios que normalmente tienen lugar en el proceso digestivo, lo que genera dolor, diarrea o estreñimiento.

Inflamación intestinal. Algunas personas con síndrome del intestino irritable tienen una cantidad mayor de células del sistema inmunitario en el intestino. Esta respuesta del sistema inmunitario se asocia con dolor y diarrea.

Infección grave. El síndrome del intestino irritable puede presentarse después de un episodio grave de diarrea (gastroenteritis) que se produce a causa de bacterias o de un virus. El síndrome del intestino irritable también puede asociarse con un exceso de bacterias en el intestino (crecimiento excesivo de bacterias).

Alteraciones en las bacterias del intestino (micro-flora). La micro-flora son las bacterias «buenas» que habitan en el intestino y que cumplen una función clave en el mantenimiento de la salud. Las investigaciones señalan que la micro-flora de las personas con síndrome del intestino irritable puede variar en relación con la micro-flora de las personas sanas.

os síntomas del síndrome del intestino irritable pueden estar desencadenados por lo siguiente:

Alimentos. La función de la alergia o intolerancia alimentaria en el síndrome del intestino irritable no se comprende en su totalidad. Rara vez, una verdadera alergia alimentaria provoca el síndrome del intestino irritable. Sin embargo, muchas personas tienen síntomas del síndrome del intestino irritable que empeoran cuando consumen ciertos alimentos y bebidas, como trigo, productos lácteos, frutas cítricas, fréjoles, repollo, leche y gaseosas.

Estrés. La mayoría de las personas que sufren síndrome del intestino irritable tienen signos y síntomas que empeoran o son más frecuentes durante períodos de mayor estrés. Sin embargo, si bien el estrés puede agravar los síntomas, no es la causa.

Hormonas. Las mujeres son dos veces más propensas a padecer síndrome del intestino irritable, lo que podría indicar que los cambios hormonales influyen. Muchas mujeres descubren que los signos y síntomas son peores durante sus períodos menstruales o cerca de estos.

Prevención

Encontrar maneras de lidiar con el estrés puede ayudar a prevenir o aliviar los síntomas del síndrome del intestino irritable. Considera probar:

Asesoramiento psicológico. Un asesor puede ayudarte a aprender a modificar o cambiar tu respuesta al estrés. Los estudios demostraron que la psicoterapia puede proporcionar una reducción significativa y duradera de los síntomas.

Biorretroalimentación. Los sensores eléctricos te ayudan a recibir información (retroalimentación) sobre las funciones corporales. Esta retroalimentación te ayuda a concentrarte en la realización de cambios sutiles, como relajar determinados músculos, para aliviar los síntomas.

Ejercicios de relajación progresiva. Estos ejercicios te ayudan a relajar los músculos del cuerpo, uno por uno. Comienza tensando los músculos de los pies, luego, concéntrate en liberar toda la tensión gradualmente. A continuación, tensa y relaja las pantorrillas. Repite el proceso hasta que todos los músculos del cuerpo, incluso los de los ojos y los del cuero cabelludo, estén relajados.

Entrenamiento de consciencia plena. Esta técnica de reducción del estrés te ayuda a centrarte en el momento presente y a olvidar tanto las preocupaciones como las distracciones.

Autor entrada: Maria Mercedes

Investigadora en el área de la salud, futura madre,conocedora de costumbre

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